Calles de Guadalajara: La Avenida Juárez

La antigua calle del Carmen, hoy la avenida Juárez, ha sido esencial en el acontecer del Centro Histórico de Guadalajara y desde luego para este barrio.

Su actual entorno surge con el Parque Revolución y lo que más ha cambiado en los últimos sesenta años es el uso de la vialidad. En los años 30 del siglo pasado era vía de salida e ingreso de la carretera de Nogales, y hasta el año 1980 fue avenida de dos sentidos. A partir de entonces es parte del par vial Mina-Juárez- Vallarta, el de mayor aforo vehicular en el área metropolitana de Guadalajara.

Para extender la calle del Carmen y vincularla a la avenida Vallarta fue necesario, en 1861, segregar el templo y el convento de los padres carmelitas. Una segunda afectación fue a mediados del siglo XX para la ampliación de cuatro carriles de la avenida Juárez, que divide la iglesia y el claustro, pero es más bien una frontera entre el rumbo religioso del lugar y el vocacionamiento cultural que ha tenido el ex convento del Carmen, en donde estuvo el Departamento de Bellas Artes de Jalisco. Algunos cinéfilos añoran su sala de cine, la Clemente Orozco, y otros no olvidan aquellos conciertos en su explanada central, ni las exposiciones al aire libre en el corredor de Juárez a Pedro Moreno.

El Horno Mágico

Pese a tener poco más de medio siglo, el tramo de Juárez que tiene que ver con el Carmen ha recopilado diversas vivencias urbanas que el tapatío común conoce. El sentido de poniente a oriente, ahí estuvo la primera casa-taller de los hermanos Barragán y por esa misma cuadra se encontraba la residencia del doctor Juan I. Menchaca Manjarrez, el más ilustre benefactor que tuvo Guadalajara en el siglo XX. Enfrente de su casa estuvo la lonchería La Playita, de los negocios típicos de Guadalajara. En la esquina de la avenida Juárez con la calle Pavo permanece un edificio de siete pisos que construyó el ingeniero Jorge Matute Remus y en donde instaló su despacho. En la esquina de Juárez y 8 de julio estuvo el Sanatorio Quirúrgico del doctor Fernando Banda, primer rector de la Universidad Autónoma de Guadalajara; y en el mismo lugar, posteriormente, se instaló uno de los primeros restaurantes italianos. El Horno Mágico, que fue donde se prepararon las primeras pizzas en la ciudad.

Presentación del primer fonógrafo

Cuadras más abajo, en la esquina de Juárez y Ocampo, se destaca una construcción de los años 40, la del antiguo cine Variedades (abril de 1944), que guarda empero una historia más antigua. Ahí, por 1668, estuvo el Colegio de San Juan Bautista y luego, por 1841, se instaló el primer Liceo de Varones y la Escuela de Ingenieros de Guadalajara. El periódico Juan Panaderopublicó en 1879 que ahí se presentó el primer fonógrafo que llegó a la ciudad. Operó como sala cinematográfica casi medio siglo, de 1944 a 1993. El Ayuntamiento de Guadalajara lo compró en el 2000 y se pretende que sea el Teatro de la Ciudad, un recinto cultural que hace falta en el Centro Histórico. De no haber sido así, seguramente hubiera sido demolido (como ha ocurrido en el centro con otros edificios) para construir un moderno centro comercial o un estacionamiento público.

La proeza de la telefónica

A dos cuadras del ex convento del Carmen hacia el oriente, uno de los tapatíos más sobresalientes del siglo XX, Jorge Matute Remus, dejó su huella para la posteridad sobre la avenida Juárez. En sólo unos días, de 2 al 9 de octubre de 1950, llevó a cabo una proeza de ingeniería hidráulica que todavía se reconoce en ese ámbito y que a Guadalajara le ganó la atención mundial. Consistió en trasladar más de nueve metros, de sur a norte, el edificio de la Telefónica y Telegráfica Mexicana (ahí estuvo la panadería La Nacional a la que se atribuye la introducción del pan bolillo a principios del siglo XX), una mole de más de mil 765 toneladas, sin que resintiera daños en su estructura.

Dilema

Más aún, durante el movimiento del traslado la Telefónica continuó trabajando en forma normal, con todo el personal dentro de la misma, incluyendo a la esposa e hijos del ingeniero Matute Remus, quien hizo eso para demostrar que tal operación no implicaba riesgo alguno para quienes ahí trabajaban. Matute Remus, ex rector de la Universidad de Guadalajara, ocupaba entonces el cargo de director del Patronato de Mejoramiento Urbano y Social dentro de la ciudad que fuera creado en octubre de 1948 por el gobernador González Gallo (1947-1953) para la revitalización y modernización de esa zona. Entre sus proyectos estaba contemplada la ampliación de las avenidas Alcalde, 16 de septiembre y Juárez, y para tal efecto fue necesario demoler numerosas construcciones (varias con valor histórico), siendo el caso de la Telefónica Mexicana que enfrentó el dilema de perder nueve metros de frente o demoler todo el edificio y construir otro nuevo.

Otra alternativa era recurrir a un amparo, lo que hubiera parado las obras de ampliación de la avenida. De hecho, varios dueños de fincas afectadas se ampararon en contra del gobierno estatal quien tuvo que recurrir a la expropiación.

Tecnología de punta

Fue entonces que Matute Remus propuso a la compañía trasladar el edificio, una obra de ingeniería de la que no había precedente alguno a nivel nacional o internacional. "En términos de ingeniería todo es viable y seguro", decía al respecto. El proyecto que presentó fue aprobado, lo acometieron él con ocho auxiliares y operarios, y requirió el uso de gatos hidráulicos y rodillos de tecnología propia. Al lugar donde se trasladó, sobre la calle Donato Guerra, se le adecuó una nueva cimentación. A finales de mayo de 1950 la avenida Juárez quedó libre con cuatro carriles de circulación. Años después, por 1994, se inauguró la línea II del Tren Ligero que corre precisamente debajo de esa arteria en sentido oriente a poniente. Después de terminada su gestión al frente del patronato de mejoras del centro, Matute Remus fue presidente municipal de Guadalajara de 1953 a 1995. En 2003, el Ayuntamiento de Guadalajara develó una estatua de Jorge Mtute que representa tan histórico acontecimiento.  

Bibliografía: Barrio de El Carmen; Lic. Guillermo Gómez Sustaita

Por: Héctor Medina Varalta