Guadalajara de mis recuerdos

San Juan de Dios más de 60 años de historia y tradición, primera parte

En el libro San Juan de Dios 50 años de Historia y Tradición. Patrimonio artístico de la nación, escrito por José Emilio y Óscar David González Padilla, a quienes tuve el gran honor de entrevistarlos, allá por el año 2009, cuyo texto amablemente me lo obsequiaron con un sello postal de cien tirajes. Un hermoso libro histórico y bilingüe español-inglés, con muchísimas fotografías, prologado por la Maestra Gina Zohn Muldoon, Protectora del legado artístico del Arq. Alejandro Zohn Rosental. Pues bien, adentrémonos en la historia de este patrimonio cultural: Culminado el siglo XIX (1888), bajo iniciativa del gobernador Ramón Corona, se construyó el primer mercado al cual se le llamaría oficialmente "Libertad" o "San Juan de Dios" para el pueblo. Estuvo compuesto por dos construcciones de niveles circulares con columnas arcadas y espacios interiores que servían de bodegas además de puestos semifijos hechos de madera, situados a un costado del templo. El mercado cumplió la función de abastecer a los habitantes y vecinos de la zona con lo necesario para subsistir.

El ferrocarril llegó a Guadalajara en 1888

La gente que ahí convivía se vestía de forma singular, predominando los calzones y camisas de manta así como sombreros de ala muy pronunciados en los hombres; rebozos tejidos, enaguas y blusas de algodón marcaban la moda en las mujeres tapatías de aquellos ayeres. Es en esta época cuando se dio un aumento significativo en el número de vendedores apilaban sus productos al paso de los marchantes-¡era un gusto ir de compras al Mercado Libertad o San Juan de Dios!-porque en él se encontraban toda una variedad de artículos como: leños traídos desde los poblados de Tala y Ocotán, mieles procedentes de Mascota, hortalizas cultivadas en los pueblos de Tonalá, Tetlán y Zalatitlán, piloncillos y azúcares obtenidos de trapiches ubicados en Tala y Etzatlán o pescados bagre, blanco, truchas y robalo enviados desde el Río Grande, Laguna de Chapala y Cajititlán sin faltar los mariscos de Las Peñas (Puerto Vallarta) y San Blas, Nayarit. El ferrocarril llegó a Guadalajara en 1888 facilitando la llegada de más mercancías.(,,) Con el entubamiento del río San Juan de Dios en pleno siglo XX se tapó la insalubridad de sus aguas, Guadalajara hasta ese entonces lució una nueva avenida, la Calzada Independencia. Se esperaba que esta arteria uniera a la ciudad y borrara la división existente entre el oriente y el poniente de la ciudad entre la "gente de bien" y la que aportaba la mano de obra, la trabajadora.

Nuevo Mercado Libertad

Los habitantes del Barrio de San Juan de Dios junto con los de Analco representaban a esta última. En el barrio todos se conocían, socializaban y se ayudaban cuando era necesario. La vida cotidiana transcurría, la mayor parte del tiempo, entre el templo, el trabajo y el mercado.

Durante la etapa industrial, San Juan de Dios se distinguió como "el barrio viejo y tradicional" de la ciudad, alrededor de él se construyeron nuevos barrios surgidos con la llegada de inmigrantes por lo que fue significativo el esplendor de los oficios familiares de curtidurías, zapaterías, carpintería, panaderías, etcétera. el gobernador de ese entonces, Lic. José Guadalupe Zuno tuvo el acierto en 1925 de dignificar e impulsar el área de gran desarrollo comercial y turístico mediante la construcción de un nuevo Mercado Libertad o "Mercado Colorado" como se le denominó popularmente en lugar del antiguo edificio que quedó obsoleto ante el aumento de comerciantes que buscaban una mejor fortuna.

Inauguración del nuevo Mercado

En ese tiempo, Pedro Castellanos era el proyectista del despacho de ingenieros de Juan José Barragán. Tras presentar su proyecto fue elegido para su construcción. El resultado fue un edificio de estilo neocolonial clásico, adornado con "elementos de ascendencia morisca", cuyo interior esta construido "con techos de altura considerable, delgados muros y amplios pasillos para facilitar la circulación entre los puestos de los comerciantes, a su vez diferenciados entre sí por muebles y anaqueles de madera. El Mercado Libertad fue inaugurado el viernes 25 de diciembre de 1925, con una gran fiesta organizada por la unión de comerciantes del mismo mercado e inicio sus labores el lunes 28. El "Mercado Colorado" como lo llamó la gente, funcionó satisfactoriamente hasta que los comerciantes empezaron a multiplicarse extendiéndose  con sus puestos en los alrededores del edificio, demostrando la insuficiencia del inmueble y el aumento de la población, que acudía a surtirse de alimentos, ropa, loza, herramientas, hierbas, medicinas, entre otros, o bien solicitar los servicios de los mecanógrafos, instalados en las inmediaciones.

Todos los caminos conducían a San Juan de Dios

En ese tiempo el Mercado Libertad era el centro comercial más popular más importante de Guadalajara, tenía mil 500 puestos fijos y semifijos, más los ambulantes. Los clientes llegaban al mercado de todas partes, desde la cinco de la mañana hasta las once de la noche, frecuentaban los comercios aledaños, se quedaban en los hoteles del barrio, comían en los restaurantes y se divertían en los bares y cantinas cercanos. Las décadas de los 30, 40 y 50 marcaron toda una época de transición entre la Guadalajara antigua y la ciudad pre-moderna de 236 mil 500 habitantes aproximadamente. Los servicios de transporte junto con las avenidas se optimizaron, entonces se decía que "Todos los caminos conducían a San Juan de Dios"; el comercio e industrias familiares se distinguían de otras actividades porque fueron competitivas y exitosas; aun así se conservó el ambiente provinciano con el uso de costumbres como las tertulias y verbenas en los barrios además de contar con paseos al Agua Azul, Lafayette, San Juan de Dios o lugares mágicos como El Rincón del Diablo, La Casa de los Perros y el mismo Patio de los Ángeles acompañados de sus mitos y leyendas.

Por: Héctor Medina Varalta