El cuidado de la salud visual de los niños en realidad comienza desde recién nacidos

Es necesario que los adultos sean sensibles a la experiencia de cómo el bebé comienza a percibir su entorno a través de la vista

Existen técnicas sencillas para saber si es necesario consultar al Lic. en Optometría para diagnóstico y atención de enfermedades de los ojos o defectos refractivos

Ciudad de México, a 25 de abril de 2016. Al nacer, los ojos y el cerebro de los bebés comienzan un proceso de maduración que termina de completarse hacia los siete años, momento en que se alcanza la máxima capacidad de visión y la habilidad de “interpretar” lo que se ve. Por eso, el Consejo Optometría México destaca la importancia del cuidado de la salud visual de los niños desde el primer año de vida.

En opinión de Liliana Pérez Peralta, Licenciada en Optometría por la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “cada niño desarrolla diferentes habilidades respecto de cada uno de sus sentidos a medida que va creciendo: el olfato, gusto, oído, tacto y visión tienen un papel primordial en su vida, puesto que es a través de la experiencia que el recién nacido comienza a comprender y ser parte del mundo que lo rodea”.

En el desarrollo de la visión, el primer año de vida del bebé es fundamental, considera Pérez Peralta, por lo que es importante que los adultos que intervienen en su cuidado y educación sean sensibles a la experiencia de cómo es que el pequeño comienza a percibir su entorno:

  • Durante los primeros dos meses de vida, el bebé sólo es capaz de ver altos contrastes en blanco, negro y tonalidades de grises. Aun así puede reconocer el rostro de su madre: el contraste de sus facciones, como el contorno del rostro, ojos, nariz y boca, llama su atención. Después, el sonido de la voz y olor de su madre favorecen el contacto visual y pronto se relacionan a la comunicación de ambos.
  • Al tercer mes de vida, el bebé es capaz de poner atención a estímulos visuales coloridos, como un móvil en la cuna, y mover sus ojos siguiendo algunos objetos brillantes. Además, el bebé está en una etapa “refleja”, que indica que tiene movimientos involuntarios: uno de los más importantes en esta etapa le permite mantener la posición de cabeza y mirar detenidamente sus manos, con lo que empieza a conocer su cuerpo.
  • A partir del tercer mes de vida y hasta el sexto, la visión del bebé mejora lo suficiente como para permitirle tomar objetos, observarlos y clasificarlos
  • Alrededor del quinto mes, el bebé se sienta solo y eso le ayuda a rastrear objetos que se encuentran a su alrededor
  • Al sexto mes inicia la coordinación binocular, con lo cual el bebé adquiere una visión tridimensional al lograr unir la imagen del ojo derecho con la del ojo izquierdo. Mediante el uso de ambos ojos a la vez, será capaz de calcular las distancias a las que se encuentran

sus juguetes y aprenderá a juntar los ojos al ver objetos cercanos y separarlos para enfocar a distancia

  • A los 12 meses, al coincidir con el momento de aprender a caminar, la visión se encuentra completamente desarrollada

En los niños, la detección oportuna de problemas visuales hace toda la diferencia. En el caso de los más pequeños, puede ser un poco complicado identificar a ciencia cierta síntomas de enfermedades o defectos de refracción. Sin embargo, hay algunas técnicas muy básicas para saber si es necesario acudir a consulta con el Licenciado en Optometría, señala Liliana Pérez Peralta, desde su experiencia en manejo optométrico de paciente pediátrico:

  • Visión: desde etapas muy tempranas, el niño comienza a conocer su mundo a través de la visión, de modo que el interés al mirar con atención el rostro de sus padres, juguetes y manos es sinónimo de un correcto funcionamiento visual. Un bebé que no muestra curiosidad o cambios en su conducta ante los estímulos visuales del entorno podría estar en riesgo
  • Tapar un ojo: al colocar la mano delante del ojo sin tocarlo y luego repetir el procedimiento con el otro ojo, un niño con problemas visuales toleraría que se le tapara un ojo con mala visión (incluso quizá no lo notaria); sin embargo una respuesta normal es el rechazo o disgusto a “no dejarlo ver”
  • Alineación de los ojos: la mayoría de los recién nacidos tienen una forma innata de coordinación visual que permite que los ojos no estén desviados
  • Fotografías: al tomar una foto a un bebé, la luz que entra a sus ojos puede reflejarse simultáneamente. Si en más de una fotografía tomada de frente este reflejo “naranja” no aparece, podría ser un signo de alarma

En México, según el INEGI, 4.5% de la población de cero a cuatro años (473 mil 775 personas) y 26% de la población de cinco a 14 años (cinco millones 716 mil 743 personas) requieren servicios optométricos.

De los cinco millones 739 mil personas con discapacidad registradas por el INEGI en todo el país, 27.2% padecen discapacidad visual: 17.8% son niños entre los 0 y los 14 años.

Acerca de Consejo Optometría México

El Consejo Optometría México AC es una organización no gubernamental con los siguientes objetivos: velar por la salud visual y general de la población en México e impulsar a la optometría en el ejercicio profesional, la docencia y la investigación. Es miembro del Consejo Mundial de Optometría (WCO), reconocido por la Organización Mundial de la Salud de la ONU, cuya misión es facilitar la mejora y el desarrollo del cuidado visual y de los ojos en todo el mundo a través de la educación, divulgación humanitaria y del desarrollo de políticas.

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